Alejandro lloró hasta quedarse dormido. Empezó a soñar, estaba solo, más solo de lo que solía estar siempre, estaba en un cuarto oscuro, no había nadie, solo se escuchaba su respiración, era raro porque dejó de sentir, dejó de pensar, dejó de llorar, lástima que solo fueron unos segundos de gloria.
Una luz llegó y de la nada todo el panorama cambió. Él se encontraba en un lugar con pocas casas, sin pavimento, era solo arena, no había automóviles, solo ganado y hombres trabajando la tierra, él no se podía mover, era como si una fuerza mayor lo controlara, solo sabía por obvias razones que él se encontraba en su antiguo pueblo.
Sin poder moverse fue conducido hasta su antiguo hogar, era tarde, su padre estaba golpeando a su madre, sin pensarlo Alejandro gritó -¡DÉJALA!- pero nadie lo escucho, ni el mismo escucho su voz, era como si hubiera desaparecido. Su padre siguió golpeando a su madre mientras se quejaba de la comida y tomaba cerveza.
En un repentino momento, atravesó la barrera "Espacio-Tiempo" en su sueño. Ahora él estaba afuera del bar, su madre, aún con las heridas de la noche anterior estaba llorando. El padre de Alejandro estaba muerto.
De nuevo, cambió de escena, ahora Alejandro estaba abrazando a un amigo que recién había terminado con su novia. Mientras él abrazaba a su amigo se acercó Daniel y tuvo lo que fue, su última discusión con Alejandro...
-¡CREÍ QUE ME AMABAS! –Gritó Daniel mientras sacaba una hoja de afeitar de su bolsillo izquierdo-
-No es lo que... -Dijo Alejandro sin poder terminar-
-Llorando Daniel dijo –Pensé que ahora que tu padre está muerto tú y yo podríamos ser felices... ¿¡ENTIENDES!?... ¡FELICES! –Daniel, con mucha ira y celos tomó la navaja con mucha fuerza, levantó sus mangas y exclamó –No te preocupes... ya lo tenía planeado desde hace tiempo, solo que tú lo provocaste antes de tiempo...
-¡NO! – Gritó Alejandro desesperado, mientras Daniel cortaba sus venas...
Dos heridas profundas, una en cada brazo, su sangre corría como agua de río en un día de tormenta, ya no había nada que hacer, el mal ya estaba hecho...
Alejandro despertó, asustado con sudor frío en la frente y temblando se dijo a sí mismo
-Este no fue un sueño inventado por mi subconsciente, fue algo más que eso fue...
El pasado en forma de pesadilla.
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